Salud más cercana, más justa y más rápida: las apuestas de Chile para 2025
Desde la Carretera Austral hasta Santiago, Chile avanza en salud comunitaria, acceso a medicamentos y atención inclusiva. Estas son las tendencias que marcan la agenda.
Chile vive un momento de reorientación profunda en salud: mientras el Estado acelera el acceso a medicamentos con menos burocracia, comunidades alejadas reciben cuidados paliativos en casa y estudiantes aprenden a atender a quienes siempre fueron excluidos del sistema. Tres movimientos distintos, una misma dirección: llevar la salud donde antes no llegaba.
Menos barreras para los medicamentos: el Estado se pone de acuerdo
Una señal poco frecuente llegó esta semana desde el mundo político y técnico. El Ejecutivo, el Congreso, el Instituto de Salud Pública (ISP) y expertos del sector sentaron a discutir juntos cómo reducir los tiempos regulatorios que separan a los pacientes chilenos de los medicamentos que necesitan. El objetivo declarado es acelerar el acceso a fármacos sin sacrificar seguridad. El ISP, organismo encargado de aprobar medicamentos en Chile, ha sido históricamente señalado como un cuello de botella. Que hoy sea parte de la conversación —y no el blanco de las críticas— es un cambio de tono relevante.
Esta discusión no ocurre en el vacío. A nivel global, el caso de Joe Biden ilustró esta semana que los avances oncológicos pueden detener el avance del cáncer incluso en etapas avanzadas, según declaró el expresidente estadounidense sobre su propio tratamiento. Esa promesa terapéutica solo llega a los pacientes cuando los sistemas regulatorios funcionan con agilidad.
Salud inclusiva: de la teoría a la práctica en el territorio
Dos iniciativas concretas muestran que la inclusión en salud está dejando de ser un discurso. En San Bernardo, futuros dentistas están adaptando sus consultas para atender a pacientes con necesidades especiales, un grupo históricamente desatendido en la odontología tradicional. La formación clínica con enfoque inclusivo desde el pregrado es una apuesta que puede cambiar la práctica por décadas.
Más al sur, un proyecto está fortaleciendo el cuidado comunitario de personas con enfermedades avanzadas en la Carretera Austral, una de las zonas con mayor aislamiento geográfico del país. Ambas experiencias comparten una lógica: en lugar de esperar que el paciente llegue al sistema, el sistema va hacia el paciente.
- Odontología inclusiva (San Bernardo): Estudiantes en práctica adaptan protocolos clínicos para personas con discapacidad física, sensorial o cognitiva.
- Cuidados paliativos comunitarios (Carretera Austral): Proyecto de atención domiciliaria para personas con enfermedades avanzadas en zonas de difícil acceso.
- Regulación de medicamentos (nivel nacional): Mesa técnica con ISP, Congreso y Ejecutivo para agilizar aprobaciones sin bajar estándares de seguridad.
El sistema de salud chileno ante sus propias brechas
Para los usuarios de FONASA e ISAPRE, estas tendencias tienen una traducción directa. La demora en el acceso a medicamentos innovadores afecta especialmente a quienes dependen del sistema público, donde los formularios de cobertura se actualizan con rezago. Si la mesa técnica entre el ISP y el Ejecutivo logra reducir plazos regulatorios, los pacientes oncológicos y con enfermedades crónicas serían los primeros beneficiados.
La apuesta por el cuidado comunitario en zonas remotas también interpela al sistema chileno. Chile tiene una geografía extrema: más de 4.000 kilómetros de largo, con comunidades que pueden estar a horas del centro de salud más cercano. Llevar cuidados paliativos a la Carretera Austral no es solo un gesto humanitario. Es una respuesta técnica a una falla estructural del modelo hospitalocéntrico que domina la atención en el país.
Lo que viene
Las próximas semanas serán clave para saber si la conversación sobre regulación de medicamentos entre el ISP, el Ejecutivo y el Congreso produce un calendario concreto de reformas o queda en declaraciones de intención. Paralelamente, el modelo de atención comunitaria en zonas extremas podría convertirse en una política replicable si demuestra resultados medibles en la Carretera Austral. Y en las escuelas de salud, la generación que hoy aprende a atender con enfoque inclusivo llegará a los consultorios públicos y privados antes de 2030. Lo que se enseña hoy en San Bernardo es, en buena medida, el sistema de salud que tendremos mañana.