Cambio de hora y salud del sueño: señales de alerta que los profesionales sanitarios deben conocer
El ajuste estacional del reloj impacta el ritmo circadiano de los pacientes. Experto en salud advierte cuándo el cansancio deja de ser fisiológico.
Cada cambio de hora representa un desafío concreto para el sistema de salud: consultorios, servicios de urgencia y equipos de atención primaria registran un incremento en motivos de consulta asociados a fatiga, irritabilidad y dificultades de concentración durante los días posteriores al ajuste estacional. Este fenómeno, aunque transitorio en la mayoría de los casos, tiene implicancias clínicas que los profesionales del sector deben considerar en su práctica cotidiana.
Según Michel Garat Escudero, enfermero y director de carreras del área de Salud de Santo Tomás Puente Alto, la raíz del problema es fisiológica: el ritmo circadiano no se adapta de forma inmediata al nuevo horario social. «El organismo necesita un período de ajuste que puede extenderse varios días, durante los cuales la somnolencia diurna, la disminución del rendimiento cognitivo y la alteración del estado de ánimo son respuestas esperables», explica el especialista.
Desde la perspectiva clínica, las recomendaciones que Garat sugiere transmitir a los pacientes incluyen:
- Mantener horarios fijos de sueño, tanto para acostarse como para levantarse, independientemente del cansancio acumulado.
- Reducir progresivamente la exposición a pantallas y estímulos luminosos al menos una hora antes de dormir.
- Evitar cafeína y otros estimulantes desde la tarde, dado su efecto sobre la latencia del sueño.
- Sostener la actividad física diurna como reguladora del ciclo vigilia-sueño.
- Moderar las comidas nocturnas para no interferir con los procesos de recuperación durante el descanso.
El punto que el especialista subraya con mayor énfasis es la distinción entre la fatiga adaptativa esperable y la presencia de un trastorno del sueño subyacente. En ese sentido, señala que el cambio de hora puede actuar como un factor desenmascara dor de patologías como el síndrome de apnea-hipopnea del sueño, particularmente en pacientes que ya presentaban sueño no reparador sin haberlo consultado.
Los criterios de derivación que propone son claros: despertar agotado de forma persistente pese a disponer de tiempo suficiente de descanso, somnolencia excesiva diurna que interfiere con el desempeño laboral, ronquidos de alta intensidad o pausas respiratorias reportadas por el entorno. Cualquiera de estas señales justifica una evaluación especializada en medicina del sueño.
Para los equipos de salud, este período representa también una oportunidad de pesquisa activa. Incorporar preguntas breves sobre calidad del sueño en las consultas de control de los próximos días puede facilitar la detección temprana de condiciones que, de otra forma, permanecen subdiagnosticadas durante meses.