Salud Laboral y Bienestar

Cambio de hora y sueño: lo que los profesionales de salud deben saber sobre el impacto en sus pacientes

El ajuste del reloj biológico tras el cambio de hora puede afectar la atención, el rendimiento y derivar en consultas por trastornos del sueño.

Redacción Salud y Chile|Salud Laboral y Bienestar|

Este sábado Chile ajusta sus relojes, y aunque el cambio parece menor, su impacto fisiológico es real y medible. Para los equipos de salud, este período implica un aumento previsible en consultas relacionadas con fatiga, irritabilidad y alteraciones del sueño, especialmente en poblaciones vulnerables como adultos mayores, pacientes con patologías crónicas y trabajadores en turnos.

El ritmo circadiano bajo presión

Según Michel Garat Escudero, enfermero y director de carreras del área de Salud de Santo Tomás Puente Alto, la modificación del horario obliga al organismo a atravesar un proceso de readaptación que puede durar varios días. «Durante los primeros días se observan cambios en la somnolencia, el nivel de energía y la capacidad de concentración», señala el especialista, factores que en contextos clínicos pueden traducirse en mayor riesgo de errores y menor adherencia terapéutica por parte de los propios pacientes.

Recomendaciones con base clínica

Para mitigar el impacto, Garat sugiere a la población general —y resulta especialmente pertinente reforzarlo en pacientes con comorbilidades— las siguientes medidas:

  • Mantener horarios fijos de acostarse y levantarse, respetando las horas de descanso recomendadas según edad y condición de salud.
  • Reducir progresivamente las actividades estimulantes antes de dormir y limitar la exposición a pantallas en la última hora del día.
  • Evitar el consumo de cafeína y otros estimulantes desde la tarde.
  • Sostener la actividad física diurna y moderar el volumen de las comidas nocturnas.

Cuándo la fatiga deja de ser normal

El punto crítico para los profesionales de salud está en distinguir el cansancio transitorio post-cambio de hora de señales que requieren evaluación. «Si una persona continúa despertando agotada pese a tener tiempo suficiente para dormir, presenta somnolencia excesiva diurna, ronquidos intensos o pausas respiratorias durante el sueño, es necesario derivar a un especialista», advierte Garat.

Estos síntomas pueden corresponder a trastornos como la apnea obstructiva del sueño, condición que en Chile afecta a un porcentaje significativo de la población adulta y que frecuentemente permanece subdiagnosticada. El cambio de hora, en ese sentido, puede funcionar como un disparador que visibiliza problemas preexistentes, representando una oportunidad clínica para la detección temprana y la derivación oportuna a unidades de medicina del sueño.