Acceso a la salud en América Latina: brechas urgentes y lecciones para Chile
Muertes neonatales bajo investigación, brigadas itinerantes y atención masiva revelan las tensiones del sistema de salud regional y sus paralelos con el modelo chileno.
Las noticias de salud en América Latina esta semana dibujan un mapa de contrastes: mientras miles de personas reciben atención médica en jornadas comunitarias, la muerte de recién nacidos en hospitales públicos y las barreras para acceder a tratamientos de urgencia revelan que la cobertura universal sigue siendo una promesa incompleta. Chile no es ajeno a ese diagnóstico.
Muerte de recién nacidos en Durango: cuando el sistema falla en el momento más vulnerable
El caso más urgente de la semana viene desde México. Tanto la Secretaría de Salud federal como el IMSS investigan la muerte de cinco bebés recién nacidos en un hospital de Durango. Las autoridades aún no han informado las causas, pero la situación encendió alertas sobre las condiciones de los servicios neonatales en hospitales públicos. La mortalidad neonatal —las muertes ocurridas en los primeros 28 días de vida— es uno de los indicadores más sensibles de la calidad de un sistema sanitario. Según la Organización Mundial de la Salud, la mayoría de estas muertes son prevenibles con atención adecuada al momento del parto y en las horas siguientes. Que cinco familias hayan vivido esta tragedia en un mismo centro de salud obliga a preguntarse si se trata de un hecho aislado o de una falla estructural.
Brigadas comunitarias y hospitales itinerantes: las respuestas creativas a la falta de acceso
Frente a las brechas del sistema formal, varias regiones de México apuestan por llevar la salud donde la gente vive. El gobernador de Puebla solicitó a empresarios del sector privado donar hospitales itinerantes, mientras en Torreón se anuncia una Macrobrigada de Salud para la colonia Laguna Sur. Son soluciones que parchean un problema mayor: la distancia —física o económica— entre las personas y la atención médica. Al mismo tiempo, Salud Durango reportó más de 94 mil atenciones médicas durante 2026, una cifra que habla de demanda alta y de esfuerzo institucional, pero que también plantea la pregunta de si la infraestructura es suficiente para sostenerla.
Las estrategias de acercamiento a la comunidad que se observan en la región comparten rasgos comunes:
- Hospitales itinerantes: unidades móviles equipadas que llegan a zonas rurales o periféricas sin acceso a centros fijos.
- Macrobrigadas de salud: jornadas masivas con múltiples especialidades que se instalan en barrios vulnerables por días o semanas.
- Altas médicas programadas: como las otorgadas por la SSG a pacientes operados por fisura palatina, que permiten liberar camas y hacer seguimiento ambulatorio eficiente.
- Articulación público-privada: convocatoria a empresarios para cofinanciar infraestructura sanitaria ante limitaciones del presupuesto estatal.
Lo que Chile puede aprender —y aportar— a este debate regional
En Chile, los desafíos de acceso tienen su propia geografía. FONASA cubre a más del 80% de la población, según cifras del Ministerio de Salud, pero las listas de espera para especialidades siguen siendo uno de los puntos más críticos del sistema. Las brigadas comunitarias existen también aquí: los operativos de salud en campamentos, las rondas médicas en zonas extremas del sur y el norte, o los programas de telemedicina que se expandieron tras la pandemia son ejemplos concretos. Sin embargo, la muerte de recién nacidos en hospitales públicos de la región —y los casos de personas que enfrentan 72 horas de espera para acceder a un tratamiento de urgencia, como documenta un cortometraje presentado en el Festival Internacional de Cine en Morelia— recuerdan que la cobertura formal no siempre garantiza atención oportuna. Ese es el nudo que Chile también tiene pendiente de resolver, especialmente para quienes viven lejos de las grandes ciudades o dependen exclusivamente de la red pública.
Lo que viene
Las investigaciones sobre las muertes neonatales en Durango marcarán el debate sanitario en México en las próximas semanas: si los resultados revelan fallas de protocolo o de equipamiento, es probable que se abran conversaciones sobre estándares mínimos en unidades de neonatología a nivel federal. En paralelo, la presión sobre los gobiernos regionales para ampliar la cobertura mediante soluciones móviles seguirá creciendo, porque la demanda supera la infraestructura fija disponible. Para Chile, el momento es oportuno para observar estas experiencias y evaluar si modelos similares de brigadas o unidades itinerantes pueden reforzar la atención primaria en zonas rezagadas, antes de que las brechas se conviertan en tragedias evitables.