Nutrición y Alimentación

Dietas milagrosas post-18: nutricionistas advierten sobre el riesgo de la culpa alimentaria y el consejo sin respaldo científico

Experto UST alerta sobre dietas restrictivas posfiestas y el rol de influencers sin formación en nutrición que impactan la salud de la población.

Redacción Salud y Chile|Nutrición y Alimentación|

Cada año, tras las Fiestas Patrias, el ecosistema digital se inunda de promesas de detox, ayunos express y planes restrictivos presentados como soluciones urgentes al consumo de comidas tradicionales. Lo que rara vez acompaña esos mensajes es evidencia científica, y menos aún una mirada sobre los determinantes psicológicos y socioculturales que rodean la conducta alimentaria. Este fenómeno preocupa a los profesionales de la nutrición clínica y la salud pública.

Víctor Sepúlveda, académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Santo Tomás e investigador del Observatorio de la Alimentación (ODA360), advierte que el problema de fondo no es lo que se come durante una celebración, sino el marco cognitivo con que se interpreta ese momento: "Una buena alimentación no se construye en función de una comida, un fin de semana o unas Fiestas Patrias. Se construye en el tiempo, dentro de nuestra vida real, donde también existen celebraciones, encuentros, tradiciones y momentos de disfrute".

Para los equipos clínicos, este contexto es relevante. La culpa alimentaria posfestiva no es un fenómeno menor: está documentada su asociación con conductas compensatorias, restricción cognitiva y, en casos de mayor vulnerabilidad, con el desarrollo o agravamiento de trastornos de la conducta alimentaria (TCA). El lenguaje cotidiano lo refleja con claridad: hablar de "portarse bien" con la comida implica una moralización del acto de comer que los especialistas en nutrición y salud mental llevan años intentando desarticular.

Un factor que complejiza el escenario es la proliferación de influencers sin formación en nutrición que difunden planes alimentarios sin respaldo técnico ni supervisión profesional. Según Sepúlveda, este tipo de contenido puede instalar creencias erróneas difíciles de revertir en consulta, especialmente en pacientes jóvenes o con historial de relación conflictiva con la alimentación.

Desde la perspectiva clínica y de salud pública, los profesionales del área destacan que el abordaje post-festividades debería orientarse hacia:

  • Retomar gradualmente los patrones habituales sin medidas de choque ni restricciones calóricas severas.
  • Priorizar la regularidad de horarios de alimentación por sobre la eliminación de grupos de alimentos.
  • Incorporar hidratación adecuada y actividad física moderada como parte de la rutina, no como penitencia.
  • Derivar oportunamente a pacientes que presenten señales de culpa intensa, conductas purgativas o restricción sostenida.

El mensaje desde la evidencia es consistente: no existen mecanismos metabólicos que justifiquen las dietas milagrosas, y la intervención más efectiva sigue siendo la educación alimentaria contextualizada, entregada por profesionales calificados. En un sistema de salud que enfrenta alta prevalencia de obesidad y TCA, reforzar ese mensaje desde todos los niveles de atención resulta imprescindible.

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